domingo, 18 de septiembre de 2016

Valor y Seducción de Marca



Enrique González

La microeconomía y la economía industrial identifican como una de las estrategias para evitar una feroz competencia basada en precios, tipo Bertrand que supone a los productos homogéneos o commodities, la diferenciación de los productos.

Lo anterior no significa que no continúe existiendo competencia entre productos que a la luz del consumidor ya no son sustitutos perfectos, ni que los precios no constituyan un término o elemento de comercialización  importante, aún cuando no necesariamente el más decisivo.

Tal percepción diferenciada de los bienes por parte de los consumidores puede ser producto de: 1.- elementos objetivos o tangibles del producto –características intrínsecas, físicas, etc.-, 2.- diferencias en la forma de comercialización o acceso al bien –no es lo mismo un leasing que la venta de una Fotocopiadora- 3.- así como producto de la disuasión o diferenciación por medio del marketing y el posicionamiento de la marca.

En el mundo de la moda, una forma de diferenciarse y enviar señales de eventual alto standing y/o calidad del producto y la marca es vía precios. Las macas podrían mantener precios elevados para hacer ver que sus productos sólo podrían ser adquiridos por cierto segmento de la demanda, sacrificando demanda supramarginal por mayores beneficios proporcionalmente hablando, producto del descreme de mercado de aquellos que desean diferenciarse adquiriendo el bien de marca. Es por ello que en países donde hay periodos estacionales de descuentos o saldos, usted encontrará marcas que no ofrecen ofertas o las ofrecen de forma muy limitada –estrategia que ha desplegado una emblemática diseñadora latina de moda con enorme aceptación en España, en épocas de saldos en los grandes establecimientos por departamento-. Otras empresas desarrollan cadenas exclusivas de distribución y venta, las cuales requieren realizar importantes inversiones específicas y en consecuencia desarrollan y perfeccionan acuerdos y contratos verticales con el propietario de la marca donde se garantizan márgenes suficientes para realizar estas acometidas, se limita geográficamente la competencia intra-marca y/o se aplican simultáneamente tarifas en dos partes con pago de royalty por el uso de la marca.

La economía industrial identifica dos forma de diferenciación, la vertical y la horizontal. La diferenciación horizontal se refiere a la situación en la cual dos o más productos se consideran diferentes, sin que haya unanimidad entre los consumidores en cuanto a la mayor o menor disponibilidad de pago por cada uno de ellos. Por su parte, la diferenciación vertical aparece cuando existe unanimidad entre los consumidores en lo que respecta a la mayor o menor disponibilidad de pago por estos bienes. En la mayoría de los mercados existe una mezcla de diferenciación horizontal con diferenciación vertical, conocidas igualmente como diferenciación de variedad y de calidad.

En las sociedades modernas, cuyas economía se basan en modelos de mercado, suele existir un entramado jurídico de resguardo de los derechos de propiedad, con alcance a bienes o activos intangibles. Estos derechos abarcan desde patentes a procesos, productos y fórmulas maestras, pasando por el derecho marcario y de símbolos, así como el derecho de autor y el secreto comercial e industrial.

Obviamente en el mundo de lo perceptivo, desde lo Gourmet y el glamour, pasando por “simples” bebidas carbonatadas de consumo masivo; la disuasión y la diferenciación de marca juegan un papel transcendental.

Dos ejemplos nos vienen a la mente que no podrían ser tan distintos respecto al mercado al que pertenecen cada uno estos pero a la vez tan parecidos en sus estrategias sobre la importancia del valor de sus marcas. El primer ejemplo, el Champagne, vino espumoso cuyos productores, según aseguran algunos conocedores de la materia, no suelen ver con buenos ojos participar en catas a ciegas. ¿La razón probable? Después de décadas de fama acumulada, someterse a una cata a ciegas implica un experimento controlado, donde la variable marca se omite o constituye la variable de control del experimento, para que ante igualdad de condiciones en su presentación, jueces expertos y conocedores, teniendo por objeto pronunciarse sobre la calidad e equilibrio del producto, decidan, sin dejarse influenciar por la etiqueta –sin embargo, alguien podría reparar en el hecho que un buen experto, con capacidad de identificar características propias de marcas o regiones, y con preferencias hacia estas, podría inclinarse a favor de las mismas-. Una cata a ciegas, donde la variable de control es la etiqueta –la información nominal sobre la marca, la bodega, su procedencia, la región de origen, etc.-, podría resultar lapidaria para una empresa que basa su valor en la percepción, disuasión vía marca y etiqueta.

Algo parecido ocurre con nuestro segundo ejemplo, Coca Cola. Esta marca nunca ha solicitado registro o patente de la fórmula maestra de su producto bandera en colas negras. Ha preferido el secreto comercial o industrial. Por lo general las normativas referidas a la materia de secretos comerciales o industriales, y a los derechos de propiedad intelectual, definen como ilegal las formas fraudulentas de conseguir tales secretos, fórmulas maestras, procesos o diseño de productos. Sin embargo, la ingeniería en reversa del producto suele estar permitida. ¿Pero entonces por qué no patentar o registrar la fórmula aún cuando la protección que daría la patente implica un periodo de tiempo limitado, especialmente cuando un análisis químico y un proceso de ingeniería en reversa podría dar con la fórmula maestra, sin derecho a reclamo por parte del creador por ausencia de registro y/o patente?

Richard Posner, abogado y profesor de la Universidad de Chicago, en su libro “El Análisis Económico del Derecho” asegura: “Si el secreto puede descubrirse fácilmente mediante esfuerzos inventivos independientes, el tenedor del secreto tendrá poco que ganar del gasto de recursos en el mantenimiento de un secreto, mientras que si es tan original e ingenioso que difícilmente podría ser descubierto por el esfuerzo independiente dentro del periodo de protección de la patente, la protección más prolongada que conferirá el secreto comercial proveerá una recompensa debidamente incrementada por la creatividad extraordinaria”.

A pesar del análisis correcto, en un principio, de Richard Posner, siendo que pudiera ser técnica y científicamente posible dar con la fórmula maestra, por qué no se ha registrado nunca la fórmula maestra de Coca Cola. No, no existe inconsistencia alguna. Primero, el periodo de la protección de la patente podría resultar corto y segundo, existe un ingrediente que no está en la fórmula maestra ni la afecta, pero que sin embargo sí afecta al consumidor y a su percepción: la marca. Si Coca Cola hubiese registrado su fórmula y con el tiempo habría expirado su protección vía patente, no habría excusa posible para decir que cualquier otra cola negra que usara dicha fórmula no es exactamente igual a Coca Cola.

Supongamos que resulta técnica y productivamente posible replicar un producto, incluso el gusto o sabor del mismo, la mejor protección para evitar que el producto se convierta en un commoditiy es vía disuasión, marketing y diferencia de marcas en el plano de la persuasión. Las patentes suelen durar entre 17 y 20 años, sin embargo ¿cuánto ha durado el posicionamiento de marca de Coca Cola o de la región de Champagne? Aun existiendo el derecho de propiedad intelectual en términos generales, visto está, que podría valer más una estrategia de posicionamiento vía marketing, publicidad y percepción del valor de la marca porque evita la “commoditization” del producto.

Enrique González

Economista, graduado en la UCV. Maestría en Economía Industrial, Universidad Carlos III de Madrid, y Maestría en Economía y Derecho del Consumo, UCLM.

domingo, 4 de septiembre de 2016

La actitud de ganador


Dr. Renny Yagosesky Ph.D en Psicología, Conferencista y Escritor @DoctorRenny

En un entorno complejo signado por la crisis, se requiere una combinación de ingredientes que permitan generar salidas funcionales y sustentables para poder mantenerse. Esos ingredientes, son: actitud, aptitud, estrategia, recursos y acciones oportunas, coherentes y flexibles. De todos esos aspectos, quiero detenerme en la  actitud, por ser el combustible básico sin el cual los demás ingredientes no pueden activarse.

Hablar de actitud es hablar de motivación, disposición, deseo, ganas.  La actitud se refleja en la energía para actuar, en la iniciativa, para dar los primeros pasos y en la voluntad para mantenerse en pie a pesar de las adversidades. Cuando carecemos de ese empuje, de esa fuerza, de esa chispa no hay manera de saltar muros, de vencer retos, de rebasar al miedo ni de trascender la mediocridad. Lo primero es entonces, tener la actitud, la actitud de un ganador.

También le recomendamos leer: La gestión del stress

Roberto Shinyashiki, estudioso del tema, ha dicho que es posible definir un perfil en los ganadores, un paquete de cualidades que los identifica y nos permite predecir quienes lograrán los mejores resultados y quienes se resignarán a conformarse con lo que la vida les mande. Estos rasgos que describo a continuación, conforman su perfil:

Determinación: Los ganadores son personas determinadas, decididas, que creen poder sortear exitosamente los obstáculos del camino. Muestran un ánimo resuelto y no es fácil desanimarlos. Por su parte, quienes portan mentalidad de perdedores, exhiben una tendencia mental pesimista, que se percibe apenas se entra en contacto con ellos.         

Autenticidad: Los ganadores muestran autenticidad. Tienden a expresar lo que les gusta y lo que no les gusta, y la gente sabe a qué atenerse con ellos. Evitan las complicaciones derivadas de la hipocresía o la mentira. Con frecuencia se les acusa de ser “demasiados sinceros”.

Entusiasmo: Los ganadores son tremendamente entusiastas. Se muestran como personas dinámicas, activas y dispuestas a la acción de logro. Su ritmo es vigoroso y contagioso. Los perdedores suelen ser agrios  y aflictivos, lo que reduce notablemente sus horas de bienestar personal.       

Ambición: Los ganadores piensan en grande, tienen ambición y no se conforman con poco ni con lo pequeño. Buscan llegar a lo más alto de la montaña y vivir “en primera clase”,  en vez de resignarse y esperar a que otro  le dibuje sus límites. El perdedor prefiere vivir “al son que le toquen”, no como voz, sino como eco.

Eficacia: El ganador va tras los resultados, ama concretar y ser eficaz. Huye de las coartadas y las distracciones. El perdedor, por el contrario, desea pero no hace, anhela pero no se mueve de donde está su meta. Vive atrapado en un mar de de justificaciones, excusas y culpables sobre quienes proyecta sus resultados mediocres. Uno sueña, el otro hace. El perdedor cree que “querer es poder”. El vencedor sabe que “hacer es poder”.

Aprendizaje: El vencedor reconoce errores y aprende de ellos, pues intenta perfeccionarse constantemente. Sabe que siempre hay algo más que puede aprender para superarse. Para el perdedor otros son la causa de sus fracasos. Es una víctima militante sin control de su existencia.

Relaciones: Otra característica de los ganadores es su habilidad para relacionarse con las personas. Saben que todo se logra a través de las personas y su presencia es motivante para quienes les rodean. Los perdedores son dados a la discordia  a causa de sus actitudes  vinculares limitadoras, como: celos, envidias, imposición y conflictividad. El ganador disfruta en presencia de otros, el perdedor se siente amenazado. Su desvalorización lo hace aislarse o mostrarse agresivo y pocas veces cooperativo. Incluso cuando ayuda, lo hace de manera desbordada y para sentirse querido.   

Vocación: El vencedor sigue su vocación; hace lo que le gusta  y va tras de aquello que le hace sentir realizado. El perdedor vive alejado de sí mismo, trabajando por dinero y bajo estrés. No sabe con claridad lo que le gusta y si lo sabe no persigue su ideal. Se queja, se lamenta por lo que no ha podido ser.

Ética: El vencedor tiende un código ético que se esfuerza en respetar, mientras que el perdedor no sigue reglas, es anárquico y desadaptado, se ríe de los ideales y por eso jamás se siente realizado, a causa de su declarado pragmatismo.  

Iniciativa: Los ganadores son personas de muy alta iniciativa. Crean realidades en vez de sentarse a esperar por la llegada de la buena suerte. Saben que su esfuerzo es la semilla del éxito y se dedican a sembrarla con afán indetenible. Confían en que la diferencia la marca su conducta y el tipo de decisiones que se toma. Creen más en ellos que en la buena suerte.

No tengo duda alguna de que reflexionando acerca de estar premisas y siguiéndolas como pauta o mapa de trabajo diario, es posible desarrollar una mentalidad exitosa una actitud de ganador que no tardará en generar los resultados que deseamos, a pesar de los pesares. Gracias por leerme.

domingo, 28 de agosto de 2016

La actitud de ganador



Dr. Renny Yagosesky Ph.D en Psicología, Conferencista y Escritor @DoctorRenny

En un entorno complejo signado por la crisis, se requiere una combinación de ingredientes que permitan generar salidas funcionales y sustentables para poder mantenerse. Esos ingredientes, son: actitud, aptitud, estrategia, recursos y acciones oportunas, coherentes y flexibles. De todos esos aspectos, quiero detenerme en la  actitud, por ser el combustible básico sin el cual los demás ingredientes no pueden activarse.

Hablar de actitud es hablar de motivación, disposición, deseo, ganas.  La actitud se refleja en la energía para actuar, en la iniciativa, para dar los primeros pasos y en la voluntad para mantenerse en pie a pesar de las adversidades. Cuando carecemos de ese empuje, de esa fuerza, de esa chispa no hay manera de saltar muros, de vencer retos, de rebasar al miedo ni de trascender la mediocridad. Lo primero es entonces, tener la actitud, la actitud de un ganador.

También le recomendamos leer: La gestión del stress
Roberto Shinyashiki, estudioso del tema, ha dicho que es posible definir un perfil en los ganadores, un paquete de cualidades que los identifica y nos permite predecir quienes lograrán los mejores resultados y quienes se resignarán a conformarse con lo que la vida les mande. Estos rasgos que describo a continuación, conforman su perfil:

Determinación: Los ganadores son personas determinadas, decididas, que creen poder sortear exitosamente los obstáculos del camino. Muestran un ánimo resuelto y no es fácil desanimarlos. Por su parte, quienes portan mentalidad de perdedores, exhiben una tendencia mental pesimista, que se percibe apenas se entra en contacto con ellos.         

Autenticidad: Los ganadores muestran autenticidad. Tienden a expresar lo que les gusta y lo que no les gusta, y la gente sabe a qué atenerse con ellos. Evitan las complicaciones derivadas de la hipocresía o la mentira. Con frecuencia se les acusa de ser “demasiados sinceros”.

Entusiasmo: Los ganadores son tremendamente entusiastas. Se muestran como personas dinámicas, activas y dispuestas a la acción de logro. Su ritmo es vigoroso y contagioso. Los perdedores suelen ser agrios  y aflictivos, lo que reduce notablemente sus horas de bienestar personal.       

Ambición: Los ganadores piensan en grande, tienen ambición y no se conforman con poco ni con lo pequeño. Buscan llegar a lo más alto de la montaña y vivir “en primera clase”,  en vez de resignarse y esperar a que otro  le dibuje sus límites. El perdedor prefiere vivir “al son que le toquen”, no como voz, sino como eco.

Eficacia: El ganador va tras los resultados, ama concretar y ser eficaz. Huye de las coartadas y las distracciones. El perdedor, por el contrario, desea pero no hace, anhela pero no se mueve de donde está su meta. Vive atrapado en un mar de de justificaciones, excusas y culpables sobre quienes proyecta sus resultados mediocres. Uno sueña, el otro hace. El perdedor cree que “querer es poder”. El vencedor sabe que “hacer es poder”.

Aprendizaje: El vencedor reconoce errores y aprende de ellos, pues intenta perfeccionarse constantemente. Sabe que siempre hay algo más que puede aprender para superarse. Para el perdedor otros son la causa de sus fracasos. Es una víctima militante sin control de su existencia.

Relaciones: Otra característica de los ganadores es su habilidad para relacionarse con las personas. Saben que todo se logra a través de las personas y su presencia es motivante para quienes les rodean. Los perdedores son dados a la discordia  a causa de sus actitudes  vinculares limitadoras, como: celos, envidias, imposición y conflictividad. El ganador disfruta en presencia de otros, el perdedor se siente amenazado. Su desvalorización lo hace aislarse o mostrarse agresivo y pocas veces cooperativo. Incluso cuando ayuda, lo hace de manera desbordada y para sentirse querido.   

Vocación: El vencedor sigue su vocación; hace lo que le gusta  y va tras de aquello que le hace sentir realizado. El perdedor vive alejado de sí mismo, trabajando por dinero y bajo estrés. No sabe con claridad lo que le gusta y si lo sabe no persigue su ideal. Se queja, se lamenta por lo que no ha podido ser.

Ética: El vencedor tiende un código ético que se esfuerza en respetar, mientras que el perdedor no sigue reglas, es anárquico y desadaptado, se ríe de los ideales y por eso jamás se siente realizado, a causa de su declarado pragmatismo.  

Iniciativa: Los ganadores son personas de muy alta iniciativa. Crean realidades en vez de sentarse a esperar por la llegada de la buena suerte. Saben que su esfuerzo es la semilla del éxito y se dedican a sembrarla con afán indetenible. Confían en que la diferencia la marca su conducta y el tipo de decisiones que se toma. Creen más en ellos que en la buena suerte.

No tengo duda alguna de que reflexionando acerca de estar premisas y siguiéndolas como pauta o mapa de trabajo diario, es posible desarrollar una mentalidad exitosa una actitud de ganador que no tardará en generar los resultados que deseamos, a pesar de los pesares. Gracias por leerme.


domingo, 21 de agosto de 2016


Trece consejos de un experto en Educación Financiera


Como  bien sabes Robert Kiyosaki es considerado uno de los grandes expertos en materia de educación financiera, ha sido un gran  impulsador de estos temas, además de ser un gran empresario e inversionista sin contar con que es un millonario y escritor de varios  bestsellers.

Hoy cuenta con gran reconocimiento a nivel mundial aunque cuando empezó a escribir sus ideas, las cuales eran un poco diferentes al  pensamiento tradicional de la mayoría de la población tuvo muchas críticas y opositores, hoy la situación financiera actual le ha dado  razón en muchos aspectos, pero veamos aquí cuáles son sus consejos más importantes en cuanto a tener éxito con el manejo del  dinero, reseñados en tipsfinancieros.com:

1. Una de las grandes fallas del sistema educativo es no proveer educación financiera a los estudiantes.

2. La falta de educación financiera ocasiona que la gente haga tonterías o se deje guiar por incompetentes.

3. En la actualidad muchos expertos financieros continúan recomendando: “Trabaja duro, ahorra dinero, salda deudas, gasta lo menos posible y diversifícate.” El problema de estos consejos es que son malos consejos, sencillamente porque son obsoletos.

4. Sin educación financiera no se puede procesar la información para convertirla en un conocimiento útil y sin conocimiento financiero la gente sufre en el aspecto económico.

5. Para mí fue muy importante aprender, cuando era aún muy niño, que todos tenemos problemas de dinero sin importar cuan pobres o ricos somos. Mucha gente piensa que si lograra tener mucho dinero sus problemas económicos se acabarían. No saben que tener muchísimo dinero ocasiona problemas económicos aún mayores.

6. La educación tampoco resuelve los problemas de dinero. El mundo está repleto de eruditos pobres; a ellos les llamamos socialistas.

7. La inteligencia financiera (educación financiera) resuelve los problemas de dinero. En términos simples, la inteligencia financiera es aquella parte de nuestra inteligencia global que utilizamos para resolver problemas financieros.

8. ¿Por qué los ricos se vuelven más ricos?, Puede parecer injusto que las reglas del dinero hayan cambiado, que te hagan más pobre y que estén fuera de tu control, pero así es. No obstante, la clave para volverse rico es reconocer que el sistema es injusto, aprender las reglas y utilizarlas a tu favor. Para lograrlo se requiere inteligencia financiera, educación financiera…

9. Los ricos continúan enriqueciéndose porque aprenden a resolver problemas financieros, los ven como oportunidades para aprender, para crecer, tornarse más inteligentes y hacerse más ricos. Los ricos saben que entre más aguda sea su inteligencia financiera los problemas que resolverán serán mayores; por eso pueden producir más dinero.

10. Mucha gente espera que el gobierno solucione sus problemas financieros, pero si el gobierno no puede resolver sus propios problemas económicos, ¿podrá resolver los de otros? La buena noticia es que si tú solucionas tus dificultades te enriquecerás y te harás más astuto.

11. La lección que debemos recordar sobre este capítulo radica en que, ricos o pobres, todos tenemos problemas de dinero, pero la única forma de volverte rico es incrementando tu inteligencia financiera y así resolver de manera activa los problemas económicos.

12. Se requiere de un alto nivel de inteligencia financiera para que, sin importar cuánto dinero ganes, logres vivir bien e invertir.

13. Todos somos diferentes, tenemos intereses y gustos distintos. También tenemos diferentes cualidades y debilidades, dones y talentos. Menciono lo anterior porque no creo que la inteligencia financiera sea la más importante o la única. Sólo pienso que todos la necesitamos porque vivimos en un mundo de dinero o, para ser más precisos, de moneda corriente. Como mi padre rico decía: “Pobres o ricos, torpes o inteligentes, todos usamos dinero.”

domingo, 24 de julio de 2016

El Gran Cambio Generacuional

 

 

Cómo piensan, actúan y lideran las diferentes generaciones. Descubre qué mueve a las generaciones de los Baby Boomer, Generación X y Generación Y

Un lugar de trabajo, tres generaciones y un mundo de diferencias entre ellas. Como la mayoría de las organizaciones saben, esta es la situación en el mercado laboral hoy en día.

A medida que la próxima generación (Z) comienza a entrar en el terreno laboral y los baby bommers se retiran, los roles tradicionales empiezan a cambiar. Cada generación se prepara para escalar posiciones, ¿qué impacto tendrá este cambio generacional en el lugar de trabajo?

Descárgate el último informe de Hudson “El gran cambio generacional” para entender las principales diferencias en la manera en que éstas generaciones se comportan en el trabajo y por qué.

El estudio profundiza en los retos que supone la convivencia de las diferentes generaciones en el entorno laboral y cómo las organizaciones pueden empezar a planificar su crecimiento y a buscar a las mejores personas para liderar el futuro.

¿Crees que sabes cómo piensan las diferentes generaciones? Reflexiónalo.

Competa el formulario de la derecha para descargar tu copia del estudio “El gran cambio generacional”.


domingo, 17 de julio de 2016

Lo que usted puede aprender del currículo de Leonardo da Vinci



“Pintor”, “inventor”, “ingeniero”, “genio”. Podría pensarse que, en una hipótetica entrevista de trabajo, el currículo de Leonardo da Vinci realmente no se la pondría nada fácil a ningún otro candidato al puesto.

Pero ¿podría ser contratado hoy en día?

BBC Capital le pidió a dos expertos que revisaran el “CV” de da Vinci -una carta al duque Ludovico il Moro incluida en Codex Atlanticus, la recopilación de documentos de Da Vinci-, tomando en consideración las cosas que tantos de nosotros hacemos mal a la hora de elaborar nuestros propios documentos de presentación para buscar un empleo.

Y los expertor revelaron algunas sorpresas. No basta ser genio para conseguir trabajo.

A juzgar por su currículo negativo, poco sustancioso y mal enfocado, da Vinci tendría dificultades para lograr que lo llamaran a una entrevista de trabajo.
La escritora de currículos para ejecutivos y antigua cazatalentos de Denver, EE.UU., Laura Smith-Proulx ha revisado miles de currículos en su carrera.

Y siempre ve los mismos problemas. Que, aparentemente, se remontan al siglo XV, a juzgar por la presentación de da Vinci.

Si estuviera vivo hoy y buscando un nuevo empleo (sin duda un rol con menos exigencias de tiempo y una remuneración considerablemente mayor, se aventura a decir Smith-Prouix) su CV fallaría en algunos aspectos clave al “insistir en lo negativo, no tomar en cuenta sus contribuciones esenciales y desviarse demasiado de las aptitudes que le interesan a los empleadores”.

“Tendría los mismos problemas que muchos buscadores de empleo actuales”.

Destacar lo positivo

¿Por qué sucede eso? Es la naturaleza humana.

“Desafortunadamente mucha gente piensa en proyectos enormes y extenuantes en términos negativos”, dice Smith-Proulx.

Extractos traducidos

“Muy ilustre Señor mío..”

1. Tengo proyectos para puentes muy ligeros, fuertes y fácilmente transportables con los cuales perseguir y, en algunas ocasiones, escapar del enemigo, y otros, resistentes e indestructibles al fuego y la batalla, fáciles y convenientes de levantar y colocar en posición. También métodos para quemar y destruir los puentes del enemigo.

2. Sé como, durante el asedio a un terreno, sacar el agua de las fosas y cómo construir una infinidad de puentes, paredes andantes, escaleras de asalto y otros instrumentos necesarios para una empresa de esta índole.

3. Además, si durante el asedio a un terreno no se pueden hacer bombardeos, ya sea por la altura del glacis o la fuerza de su situación o posición, tengo métodos para destruir cada fortaleza o bastión, a menos de que esté cimentada sobre una roca o algo parecido.

Y cita un ejemplo que viene al caso.

“Se dice que cuando pintaba su famoso cuadro ‘La Última Cena’, da Vinci se esforzó trabajando durante muchos días, sin convencerse de que su producto final era exactamente lo que estaba buscando (a pesar de su fama posterior como una de las obras de artes más admiradas de todos los tiempos)”.

Su CV del siglo XV delata su falta de confianza al indicar: “Proyecto parcialmente finalizado, entregado ante un plazo imposible, que me ganó fama por preocuparme de cada detalle y por perder la perspectiva del cuadro general…” (broma intencionada).

Para tener mayores probabilidades de ser contratado, da Vinci podría usar un artificio moderno, convirtiendo su agotamiento en una combinación ganadora que seguramente será exitosa con su próximo potencial empleador, apunta Señala Smith-Prouix.

“Entregas de alta calidad (que me ganó el reconocimiento en la industria) terminadas en plazos ajustados, lo cual se logró haciendo horas extras y manteniendo a la gerencia informada sobre la marcha del trabajo”.

Aprovecha el valor de la influencia

Esa es solo una modificación a un texto. Pero no hay que perder de vista cuánto peso tiene hoy en día que lo vean a uno como una persona de influencia global.

“En el caso de da Vinci esto exigiría exponer que ‘inspiró admiración entre la población civil, la realeza y los escritores’, y quizás soltar una frase acerca de lo que significa haberse mantenido vivo como un personaje en la serie de videojuegos ‘Assasin’s Creed’, mucho después de haber dejado este mundo”, recomienda Smith-Proulx.

 “Hablando en serio, esa estrategia es mejor que intentar convencer a los empleadores del valor de su interés por actividades más complejas (y dudosas), tales como su fascinación con la ciencia médica y el estudio de la fisiología humana comparadas con las emociones derivadas del corazón y el hígado”.

Guarda mejor esos temas para discutirlos durante la entrevista.

No distraer al nuevo jefe

Y aunque todos estamos bastante orgullosos de nuestras contribuciones al mundo, más allá de nuestras carreras, francamente a los empleadores no les interesan y esos detalles solo servirán de distracción.

En el caso de da Vinci, eso significa concentrarse “más en su éxito que en sus emprendimientos en temas aparentemente no relacionados”, agrega Smith-Proulx.

“Un empleador que necesita un ingeniero, por ejemplo, encontraría fascinantes sus dibujos técnicos y diseños para puentes, vuelos, bombas hidráulicas y un cañón de vapor”.

Sin embargo, su afición por investigar “diseños para caminar sobre el agua o mencionar que ‘estudié caras y emociones, dibujé bebés en el útero y escribí textos con escritura en espejo’, simplemente no tienen el mismo tono”.

Lo esencial, dice Smith-Prouiz, para atraer la atención de uno de los mejor empleadores actuales sería modificar su CV para ceñirse “a los detalles relevantes, resistir el impulso de impresionar – u horrorizar – a los empleadores con proezas extravagantes, y abstenerse de presentar hechos irrelevantes”.

Las apariencias importan

Mientras tanto, Adam Lloyd, presidente de la firma global de búsqueda de ejecutivos basada en Florida, EE.UU., Webber Kerr Associates, indica que: “debido a que ahora todo va a la velocidad de la luz, necesitamos que (un CV) se presete a una rápida revisión, que establezca una credibilidad a la medida del puesto buscado”.

En ese sentido, el documento de Vinci se queda corto.

Inteligente selección de meta, modernizada

Eso no quiere decir que el gran maestro hiciera todo mal.

Cabe felicitarlo por el “claro objetivo precisamente definido, escrito específicamente para el empleador que tiene como meta: el Duque”, apunta Lloyd. “Bien hecho, muy personalizado”.

Sin embargo da Vinci falla en algo crucial para las personas que buscan empleo en el mundo moderno. No ha desarrollado “una marca coherente, mucho menos alguna marca para este obra de mercadeo personal”.

¿Y qué hay con respecto a tener una presencia social, un URL para ver su vasta colección de obras? Indispensable.

“Bravo”, acota Lloyd, por la presentación que hace da Vinci de un CV que no está lleno de estrambóticas fuentes de letras, combinaciones de colores o imágenes. “Sin embargo, creo que es un poco simplista. Un poco más de espacios blancos a la vista serán de ayuda con algunas variaciones de fuentes, titulares y clasificaciones”.

“Es necesario que el documento sea ojeado y procesado en cuestión de segundos, en vez de que haya que tomar minutos para leer párrafos”, señala Lloyd.

El CV no lo es todo

Si bien da Vinci tiene claro lo que hará para el Duque (por análisis de necesidades) y de lo que es capaz, “le faltan ejemplos específicos de obras terminadas que guardan relación” al trabajo que quiere hacer para su posible empleador.

Para remediar eso, a da Vinci le haría falta claramente “mostrar sus triunfos profesionales, experiencias y resultados, y vincularlos a lo que dice, generando confianza en los ojos del Duque”, dice Lloyd.

“Con las correcciones hechas, confío en que el Sr. Da Vinci sea contratado. Viene con buenas referencias y tiene una sólida reputación, bien respaldada”, dice Lloyd.

“El CV convencional es solo uno de muchos factores que validan la habilidad de un candidato para hacer un trabajo…No es una lista final de todos los atributos”.